Abeja negro (Sección "Lluvia de piedras")
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Imagen tomada de laprensa.peru.com |
Cuando su padre la vio estuvo a punto de
renegar de ella. Pero después, pensándolo mejor, se dijo que solo iba a ser una
abeja obrera y esos detalles pasarían inadvertidos. En realidad, todos los
obreros de la colmena tenían algo de esclavos y había una asociación histórica
entre negros y esclavos que, aunque se empleaba mal y con poco fundamento, ya
que siempre hubo esclavos de todas las razas, en una colmena donde las obreras
no tenían otra cultura que la del trabajo pasan desapercibidas muchas cosas.
Por otro lado, no conocía a ningún zángano negro y eso significaba que era su hija;
aunque no tuviese rayas amarillas, como él. No había porqué darle más vueltas.
Pero, desde que inició el vuelo ya se veía que
era de un tamaño superior, que despreciaba las normas sociales y, lo que era
peor, se escondía para comer y no construía la casa común como hacían todas las
demás. Siguió creciendo y se fijaban en ella las miradas de toda la colmena.
Tal vez por eso no tardaron en descubrir su canibalismo: se alimentaba de otros
insectos que cazaba. Así que la expulsaron de la misma sociedad que pronto
descubrió que se trataba de una avispa poderosa y no de una pobre abeja obrera.
Muchas veces, las cosas son lo que aparentan desde el principio, pero nos falta
cultura o capacidad para asumir tanta diversidad.
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